La importancia de una dieta especial e individualizada para personas autistas

Diversos estudios han puesto en evidencia que los niños con autismo sufren de problemas digestivos y extradigestivos. Suelen presentar síntomas como:

-Dolor abdominal.

– Flatulencia.

– Diarrea crónica.

– Vómitos.

– Disentería.

– Pérdida de peso,

-Rumiación, estreñimiento, regurgitaciones, pirosis (Acidez estomacal) y sialorrea (salivación)

Existen pacientes con trastornos del espectro autista sin síntomas o evidencia de enfermedades digestivas. Sin embargo, se ha detectado inflamación gastrointestinal superior e inferior con variados grados de severidad.

La microbiota intestinal está compuesta por más de 1000 especies de bacterias, levaduras y vinos, donde predomina la cándida. Tiene importantes funciones de defensa, nutricionales y metabólicas que son fundamentales para el ser humano.

Con relación a las bacterias, la mayor parte está constituida por firmicutes y bacteroidetes. También se encuentran actinobacterias, protobacteria, fusobacteria y vernicomicrobia.

La microbiota es funcional cuando está compuesta por un 70% de microorganismos gram negativos y 30% gram positivos. Si la comunidad microbiana está equilibrada, puede impedir la colonización de microorganismo no deseados.

Por ejemplo, la cándida existe en pequeñas colonias ubicadas en mucosas oscuras y húmedas de la boca, zona intestinal y vagina. Su crecimiento está controlado mayoritariamente por el sistema inmunológico. Cuando hay trastornos en el equilibrio natural, crece de forma agresiva causando trastornos.

Cuando una comunidad de microorganismos se une de forma irreversible a una superficie forma una biopelicula en forma de levadura. En ella germina y  se forman microcolonias, filamentación, desarrollo de monocapa, proliferación y maduración. Son las más patogénicas.

La cándida albicans se puede presentar en forma de levadura o filamentos. Su transición de levadura a ninfa le permite invadir los tejidos.

Conexión entre intestinos y cerebro en el autismo

Los desbalances en la microbiota intestinal significan un deterioro de la permeabilidad de las paredes entéricas. Cuando esto ocurre, hay mayor posibilidad que pase al torrente circulatorio del organismo residuos excretados por la microbiota y otras sustancias exógenas que transitan por el tubo digestivo.

El síndrome de intestino permeable es una patología donde existen espacios más grandes de lo normal entre las células de la pared intestinal. Si existen grandes espacios en el intestino delgado, los alimentos no se digieren totalmente y las toxinas penetran en el torrente sanguíneo.

Cuando esto sucede, el sistema inmunológico crea anticuerpos que generan una reacción inflamatoria. Al consumir nuevamente dichas comidas, se crea una inflamación crónica y mayor proliferación de bacterias en el intestino. Las bacterias empiezan a crecer, compiten por los nutrientes y sus excretas pasan por el tracto intestinal. Todo esto afecta la digestión de carbohidratos y su absorción. Ahora estos carbohidratos se mantienen en el intestino delgado, favoreciendo la proliferación de microbios y agravando los problemas intestinales.

 La Barrera hematoencefálica y los intestinos

Es una estructura formada por células de capilares endoteliales selladas por uniones estrechas que restringen el paso de las sustancias o moléculas de sangre hacia las células del sistema nervioso. Estas uniones son de proteínas y van a estar sujetas a  cambio según sean las necesidades metabólicas del cerebro. Es decir, puede permitir o no el paso de las moléculas.

Cuando ocurre la disbiosis intestinal, hay un aumento en la producción de citocinas proinflamatorias y en la entrada de toxinas, interfiriendo en los mecanismos de sinapsis causando disfunción y degeneración neuronal. Es decir, lo que ocasionó el intestino permeable llega a la barrera que recubre el cerebro, afectando el funcionamiento del sistema nervioso.

  ¿Cómo ayudar a sanar el intestino?

1) Es recomendable  implementar una dieta que elimine todas las fuentes de alimentos cuya estructura molecular es muy grande para ser absorbida en el torrente sanguíneo. Al quitar los almidones y caseína,  se reduce  el nivel de inflamación del intestino, lo que mejora su bienestar general  e incrementa su capacidad de comunicación. Dependiendo del grado de inflamación, el profesional de la salud   puede eliminar el azúcar, soja, maíz, almidones y aceites refinados.

Otro aspecto importante es controlar la candidiasis crónica, la cual  también tiene su origen en los intestinos. Cuando esto ocurre, la cándida deja de ser levadura para volverse micótica, en estos casos produce componentes tóxicos  que afectan tanto el sistema inmunológico como al tracto intestinal, agravando los  defectos de absorción y de nutrición.  Para ello es importante quitarle el alimento  a la candida, por lo  tanto hay que retirar  las azúcares y levaduras, así como implementar un tratamiento medico.

2) Evitar los ingredientes artificiales: Conservantes, colores y sabores artificiales son difíciles de procesar, dificultan la digestión y tienen efectos negativos sobre la flora intestinal, bucal y estomacal.

3) Existen alimentos capaces de reducir la inflamación intestinal. Ejemplo de ellos son las semillas de lino, aceite de pescado, jengibre y cúrcuma. Consulte con su médico la posibilidad de consumir productos fermentados, pues se conoce su capacidad para sanar el intestino.

4) Se recomienda la ingesta de carnes alimentadas con pasto y pollo orgánico. Evite organismos genéticamente modificados. Consulte con el nutricionista si puede incluir perejil, repollo chino, cilantro, lechuga romana, col rizada, acelga, albahaca, col morada, mandarinas, apio, semillas de chia, calabaza, almendras y arvejas verdes. Todos estos alimentos son ricos en nutrientes.

5) Evite el plástico y el papel de aluminio ya sea para el almacenamiento o el horneado. Esta medida se toma para evitar la toxicidad en la preparación de los alimentos.

6) Tome en cuenta  los oxalatos. Son componentes propios de algunos alimentos, pero se consideran antinutrientes ya que pueden combinarse con algunos minerales  tales como el calcio, fósforo, hierro y cobre. Cuando esto sucede, se forman unos cristales que disminuyen la  absorción a nivel intestinal y afectan al sistema inmunológico, generando dolor.

7) Algunas personas con autismo  presentan deficiencia  en la enzima Fenol-Sulfur. Se sugiere reducir consumo de alimentos ricos en ellos.  Es muy difícil eliminarlos de la dieta, por lo tanto la moderación al comerlos es fundamental.

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